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Capitulo 12

Gallardo escucho la ultimas saetas plateadas lamer la entrada del edificio. Impactando contra la estructura mientras al chocar gruñían con un estrepito para luego caer yermas con un ruido metálico. Gallardo rememoro con una sonrisa de forma metódica su retirada, aunque para el su huida era todo un triunfo pensaba en la cara que tendría su adorado detective al ver que solo una arma caliente y humeante le esperaba. Ojalá pudiera estar ahí para ver su derrota y su triunfo. Fue dejando atrás el lugar. Entre callejas y caminos de tierra. Como testigos mudos y eternos fueron quedando en la distancia. El aire reverberaba. El buscado tenía el rostro congestionado y sudoroso por el esfuerzo, la tensión y el placer. Su gabardina gris parecía volar por el ritmo presuroso que imprimía su portador. Dentro de media hora habría cumplido la mitad de su trabajo y marcado una distancia prudencial de su perseguidor. Subió una pendiente intentando adivinar el nombre de las callejas de nombres indesc...

Capitulo 11

     El día había llegado. La liberación del yugo se acercaba. Apenas pudo disimular su alegría a pesar de que había tenido que aprovechar la complicidad de la noche para preparar su celada. Atento a cualquier sonido o movimiento. Nervioso de que en cualquier momento fuese descubierto. Como un felino ajusto sus pasos y su respiración para que no se viese traicionado, pero por desgracia el destino es caprichoso. Decidió bajar apenas amanecía para preparar el desayuno y ser testigo directo de su elaborada maquinación. Como si todavía fuese de noche bajo uno a uno cada escalón casi solo rozándolo como si estuviese hecho de cristal. Apenas había acabado de bajar cuando unos gritos hicieron girar su cabeza y mirar a lo alto. Mi presa, pensó y la suya estaban alterados al límite de la locura gesticulando y diciendo palabras groseras y malsonantes que a cualquier muchacho le harían sonrojarse y taparse los oídos. Por primera vez su madre permaneció altiva. ...

Capitulo 10

Caronte empezó a retorcerse en el frio suelo de su comedor. Amodorrado por el alcohol y en estado aletargado intento hacer memoria de lo sucedido y donde estaba. Lentamente echa la cabeza hacia atrás y vio la blanca puerta de su dormitorio. Otra jodida noche mas haciendo guardia, otra mas sin poder entrar desde el “suceso”. Se empezó a incorporar lentamente mientras sentía mareos y una expresión de dolor se asomó en su cara. El vómito fue escalando fue hasta la entrada de su boca. Las arcadas fueron mas violentas se levantó rápidamente mientras una botella de bourbon de la marca Matadiablos caía de su regazo y el tintineo fue crescendo mientras apartaba torpemente los botellines de cerveza Mabar y pisaba los envases de cartón que quedaban aplastadas con su pisada. Llego al baño y un chorro de bilis y alcohol emergió hacia el retrete. El lugar se llenó de un olor acido y agrio como de líquidos caducados. Con la lágrima en las cuencas tras el esfuerzo y un insistente dolor de cabeza ...